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El Banc de la Ciència i del Coneixement de TGN tendrá una cúpula de 13 m en la terraza

Más del 70% del proyecto ejecutivo está redactado y se está trabajando a contrarreloj para que las obras en el emblemático edifico de la Rambla Nova estén acabadas en el año 2023

NÚRIA RIU

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Imagen virtual del Banc de la Ciència i del Coneixement, con la cúpula superior. FOTO: DT

Imagen virtual del Banc de la Ciència i del Coneixement, con la cúpula superior. FOTO: DT

Los fondos Feder no entienden de dilaciones y si el Ayuntamiento de Tarragona no quiere perder 1,9 millones de euros para la rehabilitación del antiguo edificio del Banc d’Espanya, la cuenta atrás apremia. Lo sabe bien el equipo de doce personas –formado por tres arquitectos, cinco arquitectos técnicos, tres estudiantes de arquitectura y una auxiliar administrativa– que trabaja en la redacción del proyecto ejecutivo para la recuperación del emblemático edificio de la Rambla Nova. Un equipamiento vacío desde 2003 y que, a través del Banc de la Ciència i del Coneixement (BCC), quiere convertirse en un espacio de divulgación de primer nivel.

El equipo trabaja en dos burbujas, una en el Palau de Congressos y otra en la Omac, para evitar que cualquier posible contagio obligue a paralizarlo todo. Según confirma el director del proyecto del Banc d’Espanya, Jordi Fortuny, «ahora tenemos entre el 70 y el 75% del proyecto ejecutivo redactado». Según marca el calendario, esta parte estará acabada en verano, para que las obras puedan iniciarse a principios de año que viene y, tras un plazo de ejecución de entre 12 y 16 meses, acabar en 2023.

Desde los trabajos arqueológicos, pasando por el cálculo de las estructuras, el proyecto ejecutivo se divide en varias patas que poco a poco van concretándose. La semana pasada finalizaba el plazo para la licitación de la parte correspondiente a estructuras e instalaciones, que ahora tendrá que adjudicarse y así sucesivamente con el resto de contratos. Y es que, según indica Fortuny, «los plazos se han acelerado al máximo, con la buena voluntad de todos».

El Consistorio tenía la opción de externalizar esta parte. Sin embargo, decidió reforzar el equipo y asumirlo desde la casa, un trabajo que lideran los arquitectos municipales Rogelio Jiménez y Raquel Casals, que se dedican exclusivamente a ello.

La rehabilitación del edificio va a hacerse manteniendo la esencia neoclásica del inmueble construido en 1928 por Juan de Zavala i Lafora. Sin embargo, el Banc de la Ciència i del Coneixement incorporará una cúpula en la terraza que romperá la estética tradicional del edificio, aportándole modernidad. Esta tendrá un diámetro de trece metros y estará equipada con diferentes elementos de proyección, que permitirán profundizar en las diferentes temáticas que se aborden en cada momento. El interior tendrá una capacidad para unas setenta personas y el acceso será a dos niveles, uno desde la segunda planta y el otro desde la terraza.

El equipo de arquitectos que trabaja en la redacción del proyecto ejecutivo del BCC. foto: Manel Granell

Hay un segundo elemento que variará. Se trata del acceso principal, que no será desde la Rambla Nova, sino desde el lateral que hace esquina con la Avinguda Pau Casals. Desde este punto podrá accederse a la parte del sótano del banco o directamente a la estancia principal, que conservará algunos de los elementos característicos e identitarios del pasado del edificio, como es el caso del mostrador. En esta parte estará la cafetería, con su espacio de terraza en la parte posterior del inmueble.

Tanto en el sótano, como en la primera planta y en los dos pisos de altura se acondicionarán espacios diáfanos, de cara a unos contenidos efímeros, en función de las necesidades de los contenidos musealísticos del momento. Un aspecto sobre el que insiste el concejal Fortuny, quien remarca que «no estamos hablando de un museo de la ciencia ni de una feria de muestras, sino de un espacio de divulgación científica y tecnológica, que evolucionará cada temporada, y en el que uno podrá entrar a aprender cosas». El objetivo es que la gente acceda y pase una mañana o una tarde o simplemente quede para tomar un café y aproveche para visitar una parte puntual del edificio, en el que podrá «aprender» y «sensibilizarse» sobre las diferentes temáticas.

Y es que el BCC será un espacio de encuentro con la ciencia. Y esto pasa por la organización de conferencias, congresos, encuentros científicos, de divulgación para los doctorantes y un largo etcétera de posibilidades, entre las que también tendrán cabida actividades más relacionadas con el ocio, como pueden ser los monólogos científicos o las representaciones teatrales. Y todos estos formatos convivirán alrededor de unos ejes temáticos que cambiarán periódicamente, que convivirán con aquellos elementos con una permanencia más larga.

El segundo teniente de alcalde avanza que algunos de estos ejes temáticos estarán vinculados con el territorio y otros tendrán una dimensión más transversal. Y aquí se abordarán cuestiones como el hidrógeno verde, el agua, la sostenibilidad, las pandemias, el tratamiento de los residuos o la arqueología, entre otros. Con todo, Fortuny asegura que «estamos trabajando para inaugurar todos los días y que pasen cosas muy a menudo».

El Ayuntamiento ejerce el liderazgo de un proyecto que será gestionado desde el ámbito municipal, a través de la Fundació Tarragona Cultura i Coneixement, cuya gerente es Laura Picó. Asimismo, el proyecto cuenta con la participación de la URV y de cinco centros tecnológicos y de investigación. Asimismo, se está buscando la participación de la industria y de las entidades para contribuir a dinamizar un espacio que quiere convertirse en un referente.

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