Tener una nómina es hoy un tesoro. Con mucha probabilidad, todavía lo será más en los próximos meses. Se abren oportunidades para sacar partido de ella
La nómina es un botín. La nómina es un tesoro. El jueves se conocieron los datos del paro durante el segundo trimestre del presente 2008. No son nada buenos. La tasa de desempleo en la demarcación de Tarragona alcanza ya el 9,33%, casi dos puntos por encima de los registros del primer trimestre, cuando se situaba en el 7,44%. Tener una nómina es hoy un tesoro. Con mucha probabilidad, todavía lo será más en los próximos meses. Lo es para el que percibe unos ingresos regulares mes a mes, pero también para quienes pueden echar mano de esos recursos constantes. Hablamos de bancos y cajas. De entidades financieras.
Para ellos, las nóminas son hoy, más que nunca, un tesoro y un botín. Luchan por conservarlo, y también por arrebatarlo. Se lo contamos en este número de nuestro suplemento ‘Economía y Negocios’. Lograr nóminas y depósitos de particulares es una fórmula barata para mantener su actividad y rebajar su exposición al riesgo, en un entorno en el que la concesión de créditos no está precisamente a la orden del día.
Esto implica ajustar la dimensión de las operaciones. Porque no es lo mismo contar con los recursos ‘ilimitados’ que hace bien poco proporcionaban los mercados internacionales de capitales –hoy en día intratables por su elevado precio– que manejarse con las nóminas y los ahorrillos de unos ciudadanos que cada mes saben con lo que cuentan, pero que difícilmente podrán dar mucho más de sí. Para las entidades financieras, contar con recursos propios es seguro, es barato (ofrecer rentabilidades del 6% TAE para depósitos a plazo, como están ofreciendo muchas de ellas, es mucho más barato que acudir a los mercados internacionales) pero es mucho más lento. Limita la ambición y el crecimiento.El repliegue tiene sus factores de interés. Por un lado, brinda minutos de gloria a todos aquellos que se manejan con su digna nómina.
De target complementario han pasado ahora a principal para muchas entidades financieras, en plena ofensiva para captar domiciliaciones. Si estas personas se toman su tiempo para analizar y comparar, pueden sacar tajada de la revalorización de sus nóminas. Quizás el importe neto mensual no crezca, pero sí los servicios y los productos preferentes que ahora se les ofrecen simplemente por estar en nómina de una empresa.Por otro, ganamos en riqueza. Porque, en los tiempos que corren, siempre será mejor remunerar un depósito a un tipo de interés competitivo o quitarle la comisión de la tarjeta de crédito a alguien que trabaje en una de nuestras industrias, oficinas o comercios (y que gaste en nuestras industrias, oficinas o comercios) que terminar pagando intereses por una financiación comprada en un mercado internacional. Porque, con ese dinero que perciben de nuestros bancos y cajas, los mercados internacionales de capitales no comprarán un televisor en el almacén de la esquina, ni se gastarán unos euros en zapatos de rebajas.
Es economía del menudeo, de mirar el céntimo, de sacarle partido al detalle. Pero, para bien o para mal, en ella estamos metidos hoy todos. Quienes tienen el banco, quienes tienen la empresa y quienes tienen la nómina. Ajustémonos a la realidad y aprovechemos las oportunidades que puedan abrirse, que siempre las hay.
Que tengan un buen domingo.