SUPLEMENTO ECONOMÍA & NEGOCIOS

Editorial: Este domingo planchamos

El ‘workend’ es la prolongación de la jornada laboral hasta el fin de semana, la disolución del tiempo de ocio para atender esas obligaciones que de lunes a viernes no podemos cubrir

tarragona - 19/07/2008 17:18
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"Este domingo planchamos". Un plan para el fin de semana como otro cualquiera... si no fuera porque, a menudo, no hay otra opción posible. El workend, combinación de work (trabajo) y weekend (fin de semana) se instala con fuerza en nuestras vidas. La palabra, como muchas otras, nos llega en inglés. Sintetiza con precisión una realidad que hace estragos entre muchas de las familias que viven y trabajan en nuestras comarcas, y que abordamos en este número de nuestro suplemento ‘Economía y Negocios’.

El workend es la prolongación de la jornada laboral hasta el fin de semana, la disolución del tiempo de ocio y de atención a la vida personal y familiar para atender los quehaceres cotidianos (esas lavadoras, esa compra semanal en el supermercado, esa sesión de plancha maratoniana) que no hemos podido realizar de lunes a viernes, porque nuestros horarios dilatados y la falta de flexibilidad en muchos entornos laborales nos han impedido hacerlo.

El workend es ese lunes por la mañana, conduciendo, o andando, o mirando la calle a través de las ventanas del autobús, camino de nuestro trabajo, en el que nos preguntamos, agotados: ‘¿Qué hice este fin de semana?’ Es esa respuesta mental a nuestra pregunta, que nos desagrada profundamente, y contra la que nos vemos impotentes para actuar: ‘Planchar y poner lavadoras’. Porque el tiempo, al final siempre terminamos quitándoselo a los mismos. A nuestro entorno más próximo. A nuestra red social, a nuestra familia, a cualquiera de las inquietudes personales que cada uno de nosotros tiene, más allá de la carrera profesional.

Algo está fallando, pero no sabemos bien el qué, ni cómo cambiarlo. Porque la acción no se detiene. Porque estamos inmersos en el workend. Necesitamos pedir un tiempo muerto, una pausa, una cuenta de protección. Pero no siempre lo tenemos a mano. Sin árbitro que pare el combate, las semanas, como los asaltos en el boxeo, no dejan de sucederse. No podemos parar de fintar y golpear, de fintar y golpear, de fintar y golpear... Hasta que alguien ‘besa la lona’. Es decir, estalla, se estresa. Y desarrolla enfermedades derivadas de ese estrés, de ese estado permanente de ansiedad, de esa desatención crónica a lo personal y lo familiar.

Muchos de nosotros somos afortunados, y podremos tener acceso estos días a ese tiempo muerto, a esa pausa, a esa cuenta de protección tan necesaria. Es el parón vacacional, en el que muchos ya están inmersos, y que otros muchos van a encarar en breve. Tras él, el nuevo curso. Es una buena idea usar este tiempo para recuperar fuerzas, pero también para reflexionar.

En cómo queremos vivir nuestra vida. En qué entornos de trabajo queremos conseguir sin renunciar a nuestras aspiraciones profesionales. Una idea, sólo para reflexionar sobre ella: Si a nadie le asustan hoy los horarios intensivos ‘de verano’... ¿por qué aplicarlos sólo ‘en verano’? ¿Sucedería algo dramático si los horarios ‘de verano’ se prolongasen todo el año? Como en todo, es hablarlo. Pero seguro que, en muchos casos, la respuesta sería ‘no’. Seamos más productivos, seamos más flexibles.
Que tengan un buen domingo. 





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