El voluntariado corporativo refuerza los vínculos del trabajador con la empresa. Ayudar a la sociedad con la colaboración de la firma para la que uno trabaja incrementa tanto la producción como la competitividad
Rafel Villa -
05/07/2008 17:48
Meritxell Álvarez tenía la inquietud de colaborar. Era consciente de que alrededor de uno hay siempre necesidades y que con pequeñas cosas puedes ayudar a alguien que lo precisa. Port eso, en cuanto La Caixa puso en marcha su programa de voluntariado corporativo, se apuntó a él. Actualmente es la presidenta de la asociación de voluntarios de La Caixa en Tarragona. Entre esta asociación y la de Terres de l’Ebre suman 164 voluntarios, lo que supone aproximadamente un 20% de los trabajadores de esta entidad financiera en la provincia, una proporción a tener muy en cuenta.
Los voluntarios de Tarragona intentan programar tres actividades cada trimestre, ya sean de carácter ecológico (limpieza de espacios naturales) o social. En esta última línea, por ejemplo, han organizado visitas a Port Aventura para niños en riesgo de exclusión social, han llevado a discapacitados psíquicos al campo del Barça o han realizado verbenas de Sant Joan para los ancianos de Riudoms y El Vendrell, personas que viven solas y que, de otra forma, no habrían tenido una fiesta.
«Es una experiencia muy gratificante, que se vive con mucha ilusión y ganas», afirma Meritxell, que está casada pero sin hijos de momento. Eso sí, cree que aún teniendo hijos podría sacar tiempo para realizar estas actividades puntuales de fin de semana, porque «son horas que te quitas de estar delante de la tele».
El programa de voluntariado corporativo de La Caixa nació en 2005, y desde entonces se han inscrito al mismo cerca de 2.300 de los 25.000 trabajadores de la entidad financiera, lo que significa un 9%. Carles Vidal-Quadras, coordinador del programa, considera que se trata de una cifra destacable teniendo en cuenta que llegar a un 10% de trabajadores inscritos es un éxito. «Queremos ir a más, pero sabemos que se trata de un partido a largo plazo», afirma.
El voluntariado corporativo llegó a España a principios de la actual década de la mano de bancos del ámbito anglosajón, como Barclay’s o Citibank.
Inmigrantes y escolares. La Fundación Barclay’s destina al programa «Banca para un futuro mejor» 600.000 euros, pero prevé alcanzar los cinco millones en cinco años. Barclay’s organiza reuniones entre los colectivos que menos conocimiento tienen sobre el sistema financiero, básicamente inmigrantes, a los que se les intenta aclarar las dudas que tengan sobre los productos financieros más sencillos. En 2007 participaron en actividades de voluntariado corporativo 1.540 trabajadores del banco, lo que supone el 39% de la plantilla en España.
Por su parte, Citibank incide especialmente en los centros escolares, explicando a los jóvenes cuáles serán sus relaciones futuras con los bancos: cómo obtener un crédito con un tipo de interés atractivo o cómo enviar remesas a otros países con el mínimo de comisiones. La filial española de Citi ha sido pionera en esta línea que se verá reforzada en el futuro, tras el acuerdo suscrito entre el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para incluir nociones básicas de educación financiera en los planes de estudio de la ESO y de ciclos formativos.
El voluntariado corporativo se ha extendido al conjunto de las empresas como un capítulo de su Responsabilidad Social Corporativa (RSC). La ciudad de Valencia reunió en el pasado mes de abril a más de 300 empresas y ONG internacionales en el I Congreso del Voluntariado Corporativo, que contó con aportaciones de representantes de corporaciones como Seur, Grupo VIPS, Repsol-YPF, Telefónica, Unión Fenosa, IBM, Carrefour, Iberdrola, Iberia y OHL. La conclusión fue que «las empresas ya no pueden dar la espalda al voluntariado corporativo».
Pero, ¿para qué sirve a las empresas desarrollar el voluntariado corporativo? «No pretendemos obtener nada, sino ofrecer unas posibilidades a los trabajadores que quieran llevar a cabo una acción social», argumenta Carles Vidal-Quadras. Claro que en el caso de La Caixa, y estatutariamente, debe destinar una parte de sus beneficios a obra social. Al promover el voluntariado, no sólo inyecta parte de este presupuesto a la obra social sino que consigue que los trabajadores también se sientan más implicados con la acción que se realiza.
Este tipo de políticas contribuye a reforzar los lazos de los empleados con sus compañías, y entre éstas y agentes como los clientes y los accionistas. El resultado tiene un impacto directo en la productividad y la competitividad, y éstos son dos factores claves en el éxito de la empresa.