Afinales de año, 120.000 familias españolas pueden entrar en situación de morosidad al verse incapaces de hacer frente a los pagos de la hipoteca tras el nuevo incremento del precio del dinero, según cálculos de la Adicae recogidos hoy en nuestro tema de portada. El dato es para pararse y volver a pensar. Decía el morosólogo Pere Brachsfield hace un par de años, cuando no se veía venir la crisis que nos está azotando, que las familias se privarían de cualquier cosa, dejarían de comer carne y se pasarían a las patatas, antes que dejar de pagar la casa. Y esto es cierto, es una realidad que quita el sueño en muchos hogares cuando ven venir la renovación de la hipoteca y con ella el incremento de los pagos. ¿Cómo hacer frente a este incremento cuando los gastos ineludibles están comiéndose el presupuesto? El precio de los alimentos crece constantemente. Esta semana hemos sabido que las familias con hijos en edad escolar deberán pagar 200 euros como mínimo por niño en concepto de libros. La gasolina se ha encarecido en un año un 15%, mientras que el gasóleo lo ha hecho un 33,5%.
Tampoco las previsiones son para hacerse grandes ilusiones. El presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferran, aseguraba esta semana que si el Gobierno no toma las medidas adecuadas, en los próximos 12 meses habrá 1,5 millones de parados más, lo que significaría un incremento del desempleo del 69% en sólo un año. La causa sería el fin de la construcción de las viviendas hoy iniciadas. No es previsible que la mano de obra que salga de dichas edificaciones encuentre trabajo en otras fácilmente. Federico Bermejo, promotor con larga experiencia, explica en este mismo número que las ventas se resienten como nunca, incluso más que en la crisis de los 90.
Empezamos un verano incierto. Quien más, quien menos, ha reducido el presupuesto de sus vacaciones, lo que tampoco es buena noticia para el sector de la hostelería. Ni siquiera el inicio de las rebajas ha conseguido activar el consumo. Es preciso que el Gobierno se active y tome medidas reales, más allá de esos famosos 400 euros que hemos empezado a cobrar y con los que –33 euros al mes–, francamente, poco vamos a hacer. Aunque Zapatero no quiera hablar de crisis, debería pensar en ella y hablar de proyectos capaces de volver a ilusionarnos de cara al otoño.
Que tengan un buen domingo.