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El ocio nocturno se siente ‘abandonado’ en el plan de desescalada del Govern

Los empresarios recuerdan que llevan un año sin facturar y advierten que muchos locales no volverán a abrir. La patronal cifra en un 25% los negocios que ya han cerrado en Catalunya

JOAN MORALES

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Imagen de archivo de la discoteca Totem de Tarragona, cerrada desde hace meses. FOTO: CHRISTIAN COMPTE

Imagen de archivo de la discoteca Totem de Tarragona, cerrada desde hace meses. FOTO: CHRISTIAN COMPTE

La noticia de que la apertura en horario nocturno de los bares y los restaurantes de Catalunya podría ser cuestión de días ha puesto el foco en otro sector que lleva un año sufriendo muy directamente la crisis provocada por la Covid-19: el ocio nocturno. Desde que estalló la pandemia, ahora hace un año, las discotecas han estado prácticamente cerradas siempre, a excepción de unas semanas en verano en que pudieron abrir con el aforo limitado y con las pistas de baile cerradas.

El lunes, la consellera Meritxell Budó abría la puerta a que la hostelería y la restauración puedan abrir por la noche y servir cenas en pocos días, pero cerró tajantemente la posibilidad de que las discotecas siguiesen los mismos pasos: «Estoy al 100% segura de que el ocio nocturno no abrirá de aquí a 15 días y ya valoraremos cuál será el mejor momento para recuperar esta actividad», dijo la consellera de Presidencia y portavoz del Govern.

El sector, mientras, se siente «desanimado», «abandonado» y «triste». Son algunos de los adjetivos utilizados por algunos empresarios del ocio nocturno de Reus y Tarragona consultados por el Diari. Josep Maria Tintoré, propietario de la Fábrica de Reus, define la situación como «muy triste y desesperante. Estamos cerrados desde marzo del año pasado. Tan sólo abrimos entre junio y julio unas tres o cuatro semanas, pero sin baile, como una especie de bar musical».

En el caso de este histórico negocio de ocio nocturno de la capital del Baix Camp, este año de crisis se ha traducido en «60 trabajadores en ERTE, de los que algunos han pedido la baja voluntaria para buscarse la vida con otros trabajos», explica Tintoré, quien añade que «nosotros vamos tirando con alguna ayuda del ICO pero que hay que devolver. A ver si podemos rascar algo de los 11.000 millones de euros para ayudas que ha aprobado el Gobierno».

A la espera de lo que pueda pasar, en la Fábrica han pensado alternativas para intentar abrir el negocio. En este sentido, Tintoré comenta que «muchos de nosotros estamos intentando poder abrir como bares. Por eso hemos pedido la licencia al Ayuntamiento de Reus, que se ha portado muy bien y nos la ha concedido». Eso significa que si las predicciones de la consellera Budó se cumplen y en pocos días los bares y restaurantes pueden abrir por la noche, «nos añadiremos a ellos en lo que se conoce como ‘tardeo’. El cliente tiene ganas de socializar y algo trabajaríamos, aunque sin música. Seríamos un bar que estaría abierto hasta las 23 horas. Mejor esto que no hacer nada, aunque eso sí, con media docena de trabajadores tendría bastante», explica el propietario de la Fábrica.

Dependiendo del ayuntamiento

La posibilidad de poder abrir por la tarde-noche con licencia de bar dependerá de la ciudad donde esté ubicado el negocio, tal y como reconoce Christian Compte, propietario de la discoteca Totem de Tarragona: «Si se dan las condiciones podría instaurarse el ‘tardeo’. El problema es que cada ayuntamiento se comporta de forma diferente a la hora de facilitar la licencia de bar».

Compte, que también representa a la Federació Catalana de locals d’oci nocturn (Fecalon), asegura que «nos sentimos abandonados y estamos a la espera de qué pasará cuando se flexibilicen las medidas». Para este empresario del ocio nocturno «la fatiga pandémica se ha convertido en desesperación pandémica y cada vez hay más fiestas ilegales porque a la gente joven no se le da alternativa. Si nos hubieran dejado abrir, como pedimos en su día, con las medidas de seguridad que propusimos, se hubieran evitado muchas de estas fiestas».

La «decepción» es otra palabra que utiliza Christian Compte para definir su estado de ánimo, ya que «en noviembre nos dijeron que podríamos abrir en junio, en febrero que sería en septiembre y antes de las elecciones catalanas, Salvador Illa dijo que no contásemos con poder abrir hasta el último trimestre de este año. Lo último es que el Procicat ha dicho que trabaja para que podamos abrir este verano».

Por todo ello, este empresario califica la situación de «complicada. En enero tuvimos unas compensaciones económicas por la expropiación de nuestras actividades. Pero somos el único sector que está cerrado por decreto y no ha tenido una compensación como en el resto de Europa».

Expectativa

Por su parte, Josep Vila, propietario de la discoteca Sabana de Reus, asegura estar «a la expectativa de ver qué pasa», aunque se pregunta «qué negocio aguantaría un año facturando cero mientras tiene que seguir pagando todos los impuestos». En su caso, antes de tener que cerrar contaba con 40 trabajadores que pasaron a un ERTE, aunque comenta que «ahora quedarán entre 15 o 20, porque el resto se ha tenido que buscar la vida en otros trabajos».

Vila prefiere no plantearse si abriría el negocio en el caso de que la Generalitat permitiese a los bares abrir hasta la noche. «Abriremos cuando tengamos las mínimas garantías de dignidad para trabajar, de horarios, aforo, seguridad para clientes y trabajadores, etc. No queremos abrir por abrir, porque no queremos que vuelva a pasar lo del verano», asegura este empresario, quien añade que «conozco a muchos compañeros del sector que ya me han dicho que no volverán a abrir el negocio».

Cifras demoledoras

Precisamente hace pocos días que las diferentes asociaciones que conforman la patronal del ocio nocturno en Catalunya dieron a conocer en una nota de prensa unas cifras demoledoras de lo que ha representado este año de pandemia para el sector. Por ejemplo, que desde marzo de 2020 han cerrado 958 locales de ocio en Catalunya, es decir, el 25,54% de los 3.750 que existían hasta ese momento.

Además, el mismo estudio señala que su capacidad de resistencia se encuentra al límite, con unas pérdidas acumuladas por cada discoteca de más de 300.000 euros y por cada bar de copas o sala de concierto de más de 150.000 euros, así como un retroceso en la facturación del 85%. Ante esta situación, y según la patronal, si antes del verano no se reabren los locales o se inyecta un plan de ayudas económicas directas al sector, el 70% de sus pymes terminará desapareciendo durante la primavera.

Todo ello, «ante la mirada pasiva del Gobierno central», según denuncian desde el Gremi d’Empresaris de Discoteques de Barcelona i Provincia, Fecalon y la Federación Nacional de Empresarios de Ocio y Espectáculos (España de Noche). Estas entidades exigen al ejecutivo que incluya en su paquete de medidas económicas un «plan de rescate específico de más de 800 millones de euros», con inyección de liquidez directa, para salvar sus empresas. Concretamente, desde las dos patronales catalanas reclaman que el Gobierno de Pedro Sánchez destine 160 millones de euros para la supervivencia del sector del ocio nocturno en Catalunya.

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