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El Parc Natural de Montsant quiere ordenar la escalada con un consenso de territorio

Un estudio revela que el sector de Margalef está colapsado y ahora se está desarrollando un segundo documento para conocer la situación de Siurana. Se buscan medidas correctoras

MONTSE PLANA

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Imagen de archivo de un escalador realizando una vía en el Parc Natural de Montsant. FOTO: JOAN CAPDEVILA VALLVÉ/CONSELL COMARCAL PRIORAT

Imagen de archivo de un escalador realizando una vía en el Parc Natural de Montsant. FOTO: JOAN CAPDEVILA VALLVÉ/CONSELL COMARCAL PRIORAT

Sectores del Parc Natural de Montsant, en el Priorat, están saturados por el elevado número de escaladores. El éxito se está convirtiendo en colapso y el Parc Natural quiere poner el freno, buscar soluciones y hacerlo conjuntamente con el territorio, «con la implicación de los municipios, los escaladores, también a nivel comarcal. Necesitamos la implicación de todas las partes para desplegar medidas consensuadas para ordenar la práctica de la escalada», detalla el director del Parc Natural de Montsant, David Iturria.

Tras elaborar, en 2019, un estudio de frecuentación del parque, el año pasado se llevó a cabo uno que se centró en los sectores de Margalef, pequeño municipio del Priorat con poco más de 90 habitantes. Y es que se detectó que, de los 60.000 visitantes anuales en Montsant, la mitad se centraban en esta localidad, atraídos por la escalada. El estudio reveló que esta zona recibe cerca de 10.000 escaladores anuales más de los que puede soportar. Así pues, la afluencia supera la capacidad, tanto en cuestión de infraestructuras como de equipamientos turísticos, «la cual cosa genera un desequilibrio que puede repercutir en la armonía de este espacio natural», se subraya desde el Parc.

La cuantificación del problema no termina aquí, sino que, como detalla al Diari Iturria, este 2021 se está elaborando otro estudio centrado, en esta ocasión, con Siurana. El objetivo es tener una radiografía completa del Parc Natural de Montsant para, posteriormente, cara el próximo año 2022, estudiar con los varios agentes implicados medidas correctoras que permitan ordenar la práctica de la escalada en estas zonas. «Era conocido que se estaba produciendo una masificación, pero estos estudios, desarrollados con varias técnicas, permiten cuantificar. Así, sabemos exactamente cuál es la problemática y dejamos de lado las sensaciones o impresiones», añade el director del Parc Natural de Montsant.

De momento, sobre la mesa hay el estudio ya elaborado de Margalef y propone algunas medidas correctoras. Básicamente, se plantean tres líneas estratégicas: reordenar la práctica de la escalada en la zona de Margalef; canalizar el uso actual de esta zona y derivar los escaladores a otros sectores del parque; y poner en funcionamiento un sistema de control de aforo y ampliar puntualmente las zonas de aparcamiento diurno, nocturno y áreas de acogida. Más concretamente, en la primera línea estratégica, sobre reordenación, sería implantar medidas como el incremento de señalización sobre la normativa de uso del parque, revisar la situación de infraestructuras o reubicar el punto de información de Margalef para que los escaladores hagan uso. En cuanto a la canalización, se trataría de plantear redistribuir los escaladores de Margalef hacia otros sectores durante las épocas más concurridas (primavera y otoño). La tercera línea estratégica propuesta se refiere a ampliar puntualmente la capacidad de los parkings, obligar a reservar plazas de aparcamiento a través de un aplicativo o la emisión de permisos, entre otros.

De forma inmediata, el director del Parc Natural de Montsant cree que sería conveniente corregir la acampada que actualmente se realiza fuera de las áreas establecidas. «Las furgonetas pernoctan en zonas no permitidas y en cambio las áreas de acampada están infrautilizadas», señala Iturria, una cuestión que, según detalla, se podría solucionar a nivel municipal a través de una ordenanza. En este sentido, el alcalde de Margalef, Joaquim Vila, detalla que ya disponen de dicha ordenanza, pero subraya que antes de realizar nada «queremos un consenso con los otros municipios y el Parc Natural. Lo que no queremos es que el problema se traslade a otra zona, porque se crearía malestar. Tenemos que ir a la una», explica Vila, que asegura que entre escaladores, ciclistas y motoristas, «no podemos absorber tal volumen de visitantes». Detalla que se lelgó al punto de que los vecinos se habían encontrado sin poder aparcar en su propio municipio, «y al final optamos por instalar señalización con unas limitaciones horarias para que sólo pudieran aparcar vehículos autorizados».

Un referente mundial para escalar

Aunque Montsant siempre ha sido un «referente mundial», como destaca Toni Arbonès, escalador y propietario del Càmping Siurana, en los últimos años se ha vivido un gran boom. Más aún con el salto de la escalada como deporte olímpico, «lo que ha hecho que en zonas sin tradición de escalada, ahora se haya popularizado, porque se puede practicar indoor, en los rocódromos», recuerda Arbonès. Todo ello se suma a «la gran promoción a nivel internacional que se ha hecho de zonas como Margalef o Siurana, porque algunas de las vías son de las más difíciles del mundo», explica Javier, otro escalador.

Es por todo ello que miles de personas se acercan hasta las imponentes paredes verticales de Montsant para realizar algunas de las más de 2.000 vías abiertas en la zona, reconocidas mundialmente y muy valoradas por factores como la calidad de la roca, la buena climatología, la accesibilidad y el elevado grado de dificultad de algunas de ellas.

«En Margalef siempre ha habido muchos escaladores, por la calidad y la accesibilidad. Aparcas y allí mismo puedes empezar una vía», detalla el alcalde Joaquim Vila. La publicidad, ha hecho el resto: «En los últimos años, Siurana se ha publicitado muchísimo, apareciendo en todo tipo de anuncios... Y estamos al borde de morir de éxito. Se tendría que haber actuado ya, con medidas drásticas», exclama Toni Arbonès. Él, nacido en Barcelona pero familiarmente procedente de Riba Roja, hace 30 años que se estableció en Siurana, siendo el primer escalador a instaurarse expresamente en esta zona y, poco a poco, ir abriendo vías y más vías. El fenómeno se explica con el gran avance en número de vías: de 40 a las actuales 2.000, «algo que, aunque quizás la gente no piensa en ello, es un gran trabajo, de alguien que ha empezado a abrir vías, puliendo la piedra, limpiando...».

Pero el éxito se ha sobrepasado y Javier pone como ejemplo que hace un par de años se dirigió a Siurana por Semana Santa, «y ya con el coche tuve que hacer cola». Cola con el coche, pero también cola para escalar, «porque sí que hay muchísimas vías, pero hay que son más conocidas que otras y te encuentras con varia gente que quiere probar la misma». Él, como escalador, subraya que este tipo de situaciones restan atractivo, por lo que ve muy necesario aplicar algún tipo de regulación para evitar las aglomeraciones que se viven actualmente.

De hecho, ni la pandemia ha mitigado la problemática. Como detalla David Iturria, el director del Parc Natural de Montsant, el estudio de Margalef se realizó durante 2020, «y el número de visitantes fue similar a años anteriores. La única diferencia es que los picos de visitantes se vivieron en verano, siempre coincidiendo con los desconfinamientos».

Aunque Arbonès subraya que el perfil de los escaladores es de respeto a la naturaleza, señala que se ha llegado al punto que representa una amenaza. Señala, por ejemplo, que estas masificaciones afectan a especies como el águila perdicera (cuabarrada). En la zona de Margalef hay una pareja y, según cuenta Arbonès, la avalancha de visitantes esta Semana Santa en esta zona podría haberla estresado.

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