La reforma de la calzada ha dejado la calle incomunicada; los comercios aseguran que en un mes sus ventas han disminuido un 50%
Tan sólo un mes después del inicio de las obras, los comerciantes de la avenida Jaume I ya están deseando que finalicen. El malestar entre los comercios de la zona se ha generalizado en las últimas semanas, ya que aseguran que el corte de la avenida y la dificultad de acceder a sus comercios ha afectado directamente a su economía. «¡He tenido que cerrar la tienda tres días por culpa de las obras! Tengo tan poco espacio en las aceras que no puedo poner la parada en la calle y además al tener los camiones justo enfrente, la tienda se me llenaba de polvo y me estropeaba los productos», explica Miquel Suárez, propietario de la frutería ‘L’Amic del Pagès’.
Las obras de la avenida Jaume I se iniciaron a principios del mes de julio y está cortada entre las calles Pere el Cerimoniós y la plaza Hércules. Actualmente se están realizando los trabajos de la red de abastecimiento de agua y una vez finalizados se iniciará la reforma de la calzada. Desde hace semanas las dos aceras de la calle han quedado divididas por las obras y el espacio que queda para que pasen los peatones es muy reducido. «La gente no puede ni pasar por la acera y para ir de un lado al otro de la calle tienen que dar mucha vuelta. Lo mínimo que podían haber hecho es poner una pasarela», reclama Miquel.
Maria Àngels Tobias es la propietaria de la pollería ‘Maria Isabel’. También se muestra muy molesta por el estado de la calle. «Éste es un barrio muy vecinal, con mucha gente mayor y tal y como está, andar por estas aceras no es nada seguro», comenta.
Otra de las molestias que han comportado las obras es la ubicación de los contenedores de la basura. «Para ir a tirar la basura tengo que dar una vuelta impresionante, por eso al final he optado por cargarlo en el coche e ir a tirarlo yo a la deixalleria», asegura Miquel.
Y los problemas no acaban aquí. Los vecinos se han visto sorprendidos los últimos días por una gran cantidad de ratas. Después de haber reclamado en varias ocasiones al Ayuntamiento –asegura Pau Mas, propietario de la librería ‘Rubén’–, se realizará un tratamiento para eliminarlas.
Todo ello, aseguran los comerciantes, ha contribuido a que la afluencia de gente a sus establecimientos sea cada vez menor. «Si esto sigue así, yo después del verano tendré que cerrar. Vendo un 50% menos y seis meses así no lo aguantaré», explica Miquel. Pero esta situación se repite en la mayoría de comercios de la avenida. Pau Mas, de la librería Rubén, asegura que en su caso las ventas han llegado a disminuir un 80%. Según Boni Suárez, propietaria del bar ‘La Luna’, es normal que el estado de las calles no invite a la gente a transitar por ellas. «Yo aún me salvo, porque tengo de clientes a los empleados de las obras, pero la clientela habitual me ha disminuido», explica.
Se enfrentan a la dificultad añadida de los estacionamientos de los camiones de los proveedores. «Es un problema porque no pueden parar en frente de las tiendas», asegura Miquel.
Por todo ello, los comerciantes, piden al Ayuntamiento que se quiten las vallas protectoras de las obras y que se habiliten pasarelas para que los peatones puedan cruzar la calle. En definitiva, facilitar la movilidad por una calle que estará seis meses en obras.
De momento no parece que vaya a haber una solución inmediata. Según ha explicado al Diari, el concejal de Vía Pública, José Magrazó, el sistema que se está llevando a cabo con las obras de la avenida Jaume I «es el mismo que se realiza en todas las calles, como por ejemplo la calle Ample, que también hace meses que está en obras».
Según el concejal, no siempre es posible cuando se realizan obras poner una pasarela. «Entiendo las molestias de los vecinos, las obras son molestas pero se hacen para mejorar la calidad de la avenida».