Apenas a una semana del comienzo de la Convención Nacional Demócrata en Denver, Obama tendrá que elegir a su mano derecha y lidiar con la ajustada ventaja sobre su contrincante republicano
Todo el mundo conoce la incómoda sensación que nos invade cuando las vacaciones estivales llegan a su fín. Como el resto de los humanos, el candidato demócrata, Barack Obama, ha disfrutado como un niño de sus vacaciones en Hawaii donde, a juzgar por las fotografías, el demócrata sabe arreglárselas con la tabla de surf y las díscolas olas. Sin embargo, ya de vuelta al arbero politico, al senador de Illinois le espera una semana de aupa.
Apenas a una semana del comienzo de la Convención Nacional Demócrata en Denver, Obama tendrá que elegir a su mano derecha y lidiar con la ajustada ventaja sobre su contrincante republicano. De hecho, la encuesta diaria realizada hoy por Gallup muestra un empate técnico entre el senador y el conservador John McCain.
Con este panorama, se puede advertir que Obama no podrá darse ni el más mínimo respiro antes de su noche de gloria en Denver. La búsqueda de vicepresidente es toda una incógnita y, como no, ha estado marcada por alguna que otra polémica. Cabe recordar que Obama contrató los servicios de Jim Johnson, ex dirigente de la entidad hipotecaria, Fannie Mae, para intentar encontrar su media naranja. Johnson no era un novato y ya hizo lo propio con John Kerry durante las frustradas elecciones presidenciales de 2004 y Walter Mondale, diez años antes.
Sin embargo, su presunta participación en el escándalo sobre unos préstamos dudosos que habría recibido por parte de la hipotecaria, Countrywide Financial, forzaron su dimisión el pasado junio. Aún así, el senador de Illinois ha contado con los servicios de Caroline Kennedy, hija de John Fitzgerald Kennedy, y el ex subsecretario de justicia, Eric Holder, delegando así en estas figuras la responsabilidad de analizar quién sería el mejor complemento del demócrata durante la segunda fase de la carrera presidencial.
Pese a la polémica y rumorología suscitada después de que Clinton confirmara su interés por el cargo, tras abandonar la carrera presidencial, el "ticket soñado" ha quedado reducido a una mera ilusión. Eso sí, en la quiniela que todavía sigue rodando por los mentideros demócratas, un nombre llama la atención: el de John Kerry. El ex aspirante a presidente se ha convertido en el único nombre realmente conocido para el resto del mundo dentro de los posibles compañeros de papeleta, al menos así lo afirmaba la filial de la cadena de televisión CBS, WBZ TV.
Como es evidente, el equipo del demócrata ha preferido quitar hierro al asunto y asegura que Kerry "está contento donde está". Aunque muchos crean que la elección de Kerry como vicepresidente sea un disparate, lo cierto es que a los estadounidenses les encantan los retornos y, le pese a quién le pese, Kerry ha sido el demócrata que más votos ha conseguido durante unas elecciones generales, aunque eso no le garantizase el acceso a la Casa Blanca.
Entre sus contrincantes se encuentra Joseph Bidden, de 65 años, senador demócrata por Delaware y presidente del Comité de Relaciones internacionales de la Cámara Alta. Bidden otorgaría un importante peso en lo que a política exterior se refiere, pero Obama podría no estar dispuesto a llevar a otro senador en la papeleta, sobre todo si busca una cara nueva y fresca.
Otro de los posibles aspirantes es Wesley Clark, de 63 años y general jubilado del Ejército de EE.UU, además de ser comandante en la OTAN. Su presencia podría otorgar bastante peso en lo que a seguridad nacional se refiere. Entre otros nombres destaca el senador de Connecticut, Chris Dodd, cuya fluencia en español y en relaciones latinoamericanas podrían beneficiar enormemente a Obama.
Además su experiencia en el Comité Bancario del Senado añadiría un importante peso económico al senador de Illinois. Obama podría decantarse por un republicano como Chuck Hagel, senador de Nebraska pero opositor a la guerra de Irak. Con esta fórmula podría seducir a los votantes más conservadores así como a los independientes.
También se encuentra en la lista, Tim Kaine, gobernador de Virginia y uno de sus más grandes apoyos durante las primarias. Gracias a Kaine, Obama podría hacerse con un estado tradicionalmente republicano pero que ahora abre las puertas a los liberales. Por esta razón, se baraja otro nombre, el del ex senador de Virginia y ex comabatiente de Vietnam, Jim Webb.
Ed Rendell, gobernador de Pennsylvania, podría empujar a que el senador de Illinois se llevase un estado clave de cara a las generales, mientras que Bill Richardson, gobernador de Nuevo México le haría ganar peso entre el voto latino, poco dispuesto a apoyar al candidato de color.
La única mujer, a parte de Clinton, sería Kathleen Sebelius, gobernadora de Kansas y cabeza de un estado clásicamente republicano. Sebelius le daría experiencia en gestión así como el poder de llevar a una mujer como su mano derecha. Otros nombres con menos peso pero que suenan en algunas apuestas son los de Ted Strickland, gobernador de Ohio y Sam Nunn, ex presidente del Comité de Servicios Armados.
De momento, todos están mirando ensimismados su móvil y correo electrónico, puesto que Obama ha demostrado ser un fanático de las nuevas tecnologías y anunciará a su elegido a través de un mensaje de texto, esperemos que tenga un buen plan o si no la factura le podría salir muy cara.