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Las dudas sobre la vacuna de AstraZeneca

El embrollo es muy grave, toda vez que la única solución para superar la pandemia pasa hoy por hoy por la vacunación

Diari de Tarragona

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Las idas y venidas con la vacuna de AstraZeneca han sembrado el caos en un panorama ya de por sí incierto. Después de que los últimos análisis de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) certificaran que hay algún tipo de «vínculo» entre la vacuna y los extraños trombos detectados entre personas relativamente jóvenes recién inoculadas, entre ellas sobre todo mujeres menores de 60 años, el Gobierno de España –como otros países europeos– dio un giro radical en la estrategia de vacunación con AstraZeneca. España ha recibido ya 3,2 millones de dosis del suero bajo sospecha, de los que ya ha inoculado 2.154.772 inyectables notificando una docena de embolias, casi todas en mujeres de menos de 55 años.

Por eso se pasa de reservar esta cuestionada profilaxis exclusivamente para los menores de 65 años –dado que no había estudios clínicos solventes previos sobre sus efectos con las personas de más edad– a vetar de forma radical la inoculación de la fórmula de los laboratorios británicos en las personas de menos de 60. Una de las consecuencias de este cambio es que deja en el limbo a cerca de dos millones de trabajadores «esenciales» –fundamentalmente profesores y policías– que han recibido ya la primera dosis de AstraZeneca, pero no la segunda.

En este sentido, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, avanzó que su departamento estudiará la posibilidad de inocularles otra marca comercial (extremo que hasta ahora había sido rechazado de forma tajante por los especialistas del propio ministerio) o dejarles únicamente con una dosis, confiando en que desarrollen una inmunidad parcial del 70%, tal y como promete el laboratorio. En todo caso, el embrollo ha abierto una guerra política y ha roto la unidad en la UE, después de que varios países, entre ellos Alemania, hayan expresado su intención de negociar con la vacuna rusa. El asunto es especialmente grave, toda vez que la única solución a la pandemia pasa hoy por la vacuna, por lo que es de exigir total transparencia y la máxima información, así como pedir que se subsanen los contratiempos para inmunizar a la población de forma segura y en el menor tiempo posible.

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