Aimar Sagastibelza disfruta del mejor momento de su carrera tras debutar el pasado sábado en Segunda: sabe que tiene difícil ser titular ante el Hércules, pero recuerda que ‘todo es posible’
«Encantado de la vida». Así se confiesa Aimar Sagastibelza pocos días después de su debut en Segunda División. El defensa, que llegó a La Pobla de Mafumet hace un año procedente del Beasain, ha vivido una escalada sin precedentes, en la que han influido a partes iguales las casualidades y su buen trabajo. Ambas cosas le llevaron, primero, a tener ficha del primer equipo, y después a debutar en la categoría de plata del fútbol español. Fue este fin de semana, en Murcia, y casi sin avisar. Aimar ni siquiera había ido aún convocado. «Si hace una semana me llegan a decir que iría convocado, está claro que no me lo habría creído», reconoce.
«No diré que estaba sentenciado, pero sí parecía que estaba relegado a estar fuera de las convocatorias», recuerda el central. Hace una semana parecía no tener opción, pero las circunstancias le llevaron a debutar en La Nueva Condomina: «En su día ya dije que lo único que tenía que hacer era trabajar, y por desgracia para Mairata, porque es una lesión bastante gorda y lo siento verdaderamente por él, se me abrieron las puertas para ir convocado. Aunque sea un tópico, en fútbol las cosas cambian de un día para otro». De tópico, nada. «En mi caso fue así: la primera vez que voy convocado, y encima tuve la oportunidad de jugar los últimos minutos. Así que encantado de la vida».
Aunque aún no hubiese tenido la oportunidad de ir siquiera convocado, y que desde agosto su presencia en el primer equipo ha sido considerada por muchos de relleno, Aimar nunca había perdido la esperanza. Asegura que en ningún momento llegó a pensar en todo un año sin jugar: «Uno, si es un poco positivo, nunca debe pensar eso», advierte.
El premio al trabajo
«Aunque sea modestamente, uno se pone metas y objetivos, y en mi caso sabía que si trabajas día a día a tope, en una temporada tan larga llega al final tu oportunidad», reflexiona el central grana, aunque también reconoce que «ha llegado mucho más temprano de lo que esperaba». De hecho, prueba de que no se esperaba debutar en Murcia es que tardó varios minutos, una vez expulsado Yedra, en darse cuenta de lo que podía pasar. «En el momento no me pasó nada por la cabeza, porque cuando le expulsaron se puso Gibanel de central y lo estaba haciendo bien. Yo estaba calentando, pero también estaba calentando Medina y no sabía exactamente qué haría el entrenador», admite, y añade: «El Murcia estaba achuchando cada vez más y vi que quizás había alguna opción, pero no me paré a pensar mucho en eso. Hasta que me llamó para sacarme, no pensé que iba a jugar». Un debut del que, intentando no ser subjetivo, se siente orgulloso: «Lo hice lo mejor posible y me sentí muy a gusto. Muy contento, no con el resultado, pero sí con mi trabajo».
En esto tan efímero como es la vorágine del fútbol, la pregunta nada más terminar el partido en Murcia ya era obvia. Con Mairata lesionado y Yedra sancionado, ¿qué hará Ferrando ante el Hércules? Aimar no cree que el hecho de haber sido el elegido como relevo de emergencia en La Condomina sea ninguna pista: «No creo que tenga ninguna ventaja ni ninguna desventaja. De un partido a otro cambia todo», recuerda el defensor navarro, que prefiere no hacerse ilusiones.
Aimar, de hecho, sabe que «es difícil» que esté en el once. «En Segunda División no es nada fácil entrar, pero también tengo que decir a mi favor que también tenía difícil entrar en la convocatoria, y entré. Y tenía todavía más difícil jugar algún minuto, y jugué. Eso quiere decir que todo es difícil, pero que todo es posible. Así que no me paro a pensar en si voy a jugar o en si debo jugar. Hay que entrenar a tope y el míster ya decidirá».