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Cansados e intermitentes

El Nàstic, plagado de canteranos, empata en Sabadell en un choque que dejó sólo destellos

Contactar con el autor Francisco Montoya - Sabadell - 17/08/2008 18:03
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Calle, durante un partido de la pasada temporada. FOTO: - PERE TODA

No todos los días es jueves y, si hace dos días el Nàstic dejó una muy buena impresión en su presentación ante el Vitesse, ayer en Sabadell ofreció una imagen mucho más discreta.

Sólo pudo empatar en el campo de un Segunda B aunque, en su descargo, cabe recordar que los de César Ferrando jugaron casi medio partido plagados de canteranos y que, los del primer equipo que sí participaron, se habían vaciado la noche antes en el Nou Estadi para batir al huésped holandés en la presentación.

Fue un choque que dejó algunas notas positivas en forma de destello por parte de los hombres de calidad, y también algunos ratos de esa seriedad atrás que requiere Ferrando, pero también se vislumbraron algunas dudas y desajustes que hará bien el técnico en corregir antes del 31 de agosto.

El Nàstic de la primera parte de ayer funcionó a rachas. Como agotado después de tantos amistosos –había jugado ante el Vitesse la noche antes–, dio la sensación de que los granas se tomaban el choque como el tenista que espera el error no forzado de su rival. Tocando y tocando, tratando de aguantar el balón, sin arriesgar más de la cuenta y midiendo los esfuerzos.

La calidad, en algunas ocasiones, se acabó imponiendo y llegaron situaciones de peligro de la mano sobre todo de Jordi Alba y Jandro, los más inspirados en las bandas. Pero tuvo que ser una mezcla de estrategia e infortunio local lo que diera el primer gol a los tarraconenses: en una falta botada por Óscar Arpón, el central Agustín saltó más que nadie pero su rechace se coló en su propia portería ajustado al palo.

No cambió demasiado el decorado tras el tanto: el Sabadell también esperaba al error visitante para robar y salir a la contra y en la especulación de unos y otros discurrió el aburrimiento.

Destellos aislados de los hombres de talento grana fabricaron ocasiones como la que Jandro, en el 38’, remató mal cuando lo tenía todo a favor para hacer el 0-2. También Jordi Alba, Calle y Óscar Arpón se quedaron a las puertas de crear ocasiones en varias jugadas en las que les faltó concretar.

Al Sabadell le salió su planteamiento en un par de acciones: robó el balón y salió con velocidad, casi siempre por banda derecha. Pero en el 21’ Roberto no estuvo acertado en el disparo tras conducir un buen contraataque gracias a una pérdida de Arpón. Y, en el 31’, un remate acrobático de Carralero se perdió rozando el palo.

Tras el descanso, y con la llegada de los cambios, el partido se desvirtuó. El Nàstic, entre el cansancio de haber jugado cuatro amistosos en sólo siete días, y que comenzó a alinear a canteranos, se descompuso y pasó toda la segunda parte en un quiero y no puedo.

Tampoco es que el Sabadell mejorase en exceso. Siguió dependiendo del robo y la salida rápida, estrategia que apenas le reportó ocasiones. Tuvo que ser en un penalti: Agustín, el mismo central que se había marcado en propia meta, había subido a rematar un córner y fue derribado. Javi Rodríguez no falló y empató en el 48’. 





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