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La Pineda tendrá una fachada sin coches y playa con dunas

El proyecto nació en 2011 y ahora con los fondos europeos se prevé ejecutar en cinco años

Jordi Cabré

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El trazado de Pau Casals discorre paralelo a la playa, entre el paseo marítimo y la zona verde que alberga la escultura de Mariscal. FOTO: Alfredo González

El trazado de Pau Casals discorre paralelo a la playa, entre el paseo marítimo y la zona verde que alberga la escultura de Mariscal. FOTO: Alfredo González

Hace un mes, en la sede de la Autoritat Portuària de Tarragona, se daba a conocer un conjunto de proyectos revolucionarios que afectaban al Port y al núcleo de La Pineda. Apuestas económicas, logísticas, industriales... y también medioambientales y con carácter marcadamente sostenible.

Uno de ellos es singular no solo por el atrevimiento de desurbanizar casi un kilómetro de longitud de frontal marítimo de La Pineda, sino también porque no hay precedentes en el mundo de una actuación de estas características. El alcalde de Vila-seca, Pere Segura, admite que se ha teorizado sobre la desurbanización del litorial, pero la actuación programada en La Pineda será la primera vez que se haga y seguramente servirá de ejemplo en otras ciudades». Vayamos por partes.

Imagen virtual del nuevo frontal marítimo, sin la avenida Pau Casals en su actual trazado.

Una idea trabajada en silencio

La transformación radical del frontal de La Pineda no es una idea reciente. Tiene más de una década de antigüedad y se ha trabajado de forma silenciosa, hasta el punto de que el proyecto está redactado, validado y listo para poner encima de la mesa cuando se empiece a tramitar esta «recuperación y adecuación paisajística y ambiental del paseo marítimo de La Pineda», título oficial del documento elaborado por el despacho de arquitectos barcelonés Jordi Bellmunt.

La desurbanización del frontal pasó de idea a propuesta en firme en julio de 2010 con la firma del protocolo entre la Dirección General para la Sostenibilidad de la Costa y el Mar (perteneciente al actual Ministerio de Transición Ecológica) y el Ayuntamiento. 

La zona verde y el paseo formarán una frontera sostenible entre la playa y la zona residencial.

A partir de ese momento, la maquinaria administrativa se puso en marcha hasta que el 2 de enero de 2012 se adjudicaba en Junta de Gobierno Local la contratación del arquitecto Jordi Bellmunt para llevar a cabo la redacción del proyecto, que una vez finalizado quedó en latencia hasta ahora, que podría reactivarse y únicamente faltaría comprobar si las cifras que describe se ajustan a la realidad actual.

Características 

El proyecto que se presentó hace un mes contempla una inversión orientativa de 8,5 millones de euros y comprende en esta fase el tramo de la avenida Pau Casals que empieza en Cap Salou, frontera natural con la ciudad vecina, y termina a la altura de la calle Hipòlit Lázaro.

Se trata de un tramo de alrededor de un kilómetro de longitud y alberga la fachada del parque acuático Aquopolis, los antiguos locales de marcha Pineda Drink (ahora reconvertidos algunos en otros negocios) y una franja de césped con los Pins de Mariscal. La carretera pasa pegada al paseo marítimo dejando la zona verde y los locales alejados de la playa.

Tramo de Pau Casals actual, entre la playa y el espacio de zonas verdes. OTO: Alfredo González

El proyecto pretende eliminar el actual paseo marítimo (que actualmente se ha reformado con una inversión de 69.000 euros para mejorar su accesibilidad), suprimir los carriles de circulación y plazas de zona azul existentes.

El paseo en sí desaparece y la avenida Pau Casals se convierte en el nuevo paseo marítimo de La Pineda, dejando la circulación viaria en la calle paralela y que está pegada actualmente a la fachada del parque acuático y los negocios que le acompañan en  este frontal turístico. 

La actuación abarca una superficie terrestre de 33.187 metros cuadrados, de los cuales casi el 85% serán playa. Para ello, además de eliminar el paseo y reconducir los servicios soterrados que pueda haber en algunos puntos, se aportarán 10.000 metros cúbicos de arena que convertirán esta zona de la playa en un espacio dunar que permita corregir las actuales pérdidas de arena hacia el mar y convierta la playa en un ecosistema sostenible sin necesidad de aportación anual de arena del lecho marino.

El calendario de actuaciones (si los fondos europeos financian el proyecto) está fijado: 2023 licitar y adjudicar; 2026, ejecutar. El alcalde admite que si no hay dinero de Bruselas, los plazos se alargarán «pero el proyecto se ejecutará».

Cabe recordar que Vila-seca recibe anualmente desde 2004 100.000 metros cúbicos de arena como compensación a la prolongación a principios de siglo del dique de Llevant. Esta aportación termina en 2024 y una de las intenciones del proyecto es que no sea necesario una prórroga de este acuerdo medioambiental.

Ambición en otras fases

La desurbanización de este tramo de paseo marítimo y la reorganización viaria afectada por la nueva fachada marítima es el primer paso de un ambicioso proyecto que tiene en mente el alcalde de Vila-seca. «La visión global es la supresión del tráfico en Pau Casals y reordenar el frontal marítimo de La Pineda, convirtiendo la parte más próxima al mar en una zona peatonal, libre de coches y éstos reconducirlos a zonas más alejadas de la playa».

El proyecto, este sí teórico, se irá estudiando en función de las posibilidades de poder ser una realidad. Quizá falten muchos años, pero la recuperación del litoral y la desurbanización es una de las apuestas que Vila-seca ya ejecutó en el pasado para ampliar el parque del Perruquet. 

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