Afro, la madre, dio a luz el pasado 30 de junio. El pequeño león marino pesó entre 12 y 15 kilos, y sigue pegado a su madre en unas dependencias del parque acuático habilitadas para la ocasión
Jordi Cabré -
20/08/2008 08:00
Afro está nerviosa. Sus gritos estridentes y su movimiento de cabeza, lo dejan muy claro. Todavía no acepta demasiadas visitas y menos con la cría en fase de crecimiento. Afro es la hembra de león marino patagónico (Otaria Flavensis) que el pasado 30 de junio alumbró a una cría, la primera que nace en Aquopolis.
El parque acuático de La Pineda anunció ayer el nacimiento del animal, que pesó entre 12 y 15 kilos y que todavía no está bautizado. «De hecho, la idea es que la gente que venga al parque en septiembre les daremos la posibilidad de que escojan el nombre que les guste más y por sorteo o por mayoría, decidiremos», explica el director Josep Mª Claver.
A finales de mayo, los cuidadores de los delfines y leones marinos, encabezados por el argentino Juan Olazábal, se percataron que una de las hembras patagónicas podría estar embarazada. «La noticia era muy buena, porque es difícil ver partos en cautividad y ello también significa que los animales están bien y se sienten felices allí donde viven como es el caso de Afro», explica Olazábal.
Las sospechas se confirmaron y la ecografía realizada por el veterinario verificó que Afro esperaba un bebé. «Estábamos contentos, pero a la vez nerviosos. Afro se convertía en una madre primeriza, tiene seis años, y temíamos que la cría podría fallecer días después según como se desarrollara la situación», añade el responsable de los animales.
Tras conocer que estaba en el último mes de gestación (dura un año), los cuidadores decidieron habilitar una sala sólo para la hembra, que ya pesaba por encima de los 140 kilos (en estado normal, pesa 90) y «darle la comida que pidiese», explica Luciana Suárez, otra de las cuidadoras. Entre arenques, espadines y capelines –unos seis kilos de comida diaria–, Afro seguía alimentándose con regularidad.
El pasado 30 de junio, la situación empezó a cambiar. La hembra de león patagónico perdió el apetito y todo indicaba que estaba lista para alumbrar. «Empezó a tener contracciones por la tarde y la cría nació entorno a las nueve de la noche», explica Juan. Fue un parto natural que duró entre contracciones y nacimiento un par de horas y donde los cuidadores estuvieron sin respiración hasta ver que todo había salido perfecto.
Los primeros días clave
«La verdad es que salió mejor de lo esperado. Nos sorprendió gratamente la actitud de la madre, que enseguida se hizo cargo del bebé y no lo rechazó», argumenta el cuidador. Además, Afro recuperó el apetito y siguió comiendo su ración de pescado azul. «Era importante que volviera a comer su ración habitual, ya que debe amamantar al bebé y necesita proveerse de leche», explica Lucía.
El pequeño león marino tiene poco más de mes y medio. Aún sigue pegado a su madre y no deja que se aleje demasiado de él. Juan Olazabal entró ayer en la jaula para que el Diari pudiera hacer la foto. Afro estaba nerviosa. Le gustan poco las visitas mientras cría al león marino, aunque sea para lucir a su primer bebé.
«La presentación en sociedad todavía debe esperar. La cría empezará a ser autónoma entre un año y año y medio (combinará leche con pescado) y será el momento de conocer a las otras hembras: Filipa, Lo, Gala I y Tania», dice Lucía. El encuentro con el macho, Esteban, se realizará más tarde. «El concepto de familia no existe entre los leones marinos. El macho dominador podría matar a la cría sin ningún miramiento».
El parque acuático tiene en total 11 leones marinos (contando a la nueve cría), pero están separados: los que participan en el espectáculo del delfinario y los que forman parte de otras actividades. De hecho, en el delfinario está el padre de la criatura, Max, que es una de las estrellas de los espectáculos diarios.