Antoni Coll -
27/07/2008 16:30
Bromea mi amigo Antoni Vives diciendo que soy una de las personas más controladas de la sociedad tarraconense, por cuanto no sólo se me puede seguir la pista según de lo que hablo, sino que se sabe cuándo inicio las vacaciones y cuándo las termino. Pero, ¿cómo no despedirme de los lectores, cuando me voy por unos días? Quienes me leen merecen una explicación y quienes no me soportan agradecerán el detalle.
Ayer estuve en la estación de Sants. Las colas eran interminables. Me fijé en un grupo de tres chicas sentadas en el suelo con mochillas enormes. Una leía la vida de Obama.
En el aeropuerto no espero encontrar a menos gente. El avión nos permite separarnos de la realidad inmediata, por ejemplo de una querella que bien podría calificarse de burrada: el dibujante de ‘El Ruc de la Floresta’, Alegre, no estaba lo que su apellido insinúa porque dice que se lo plagiaron con las pegatinas del ‘ruc català’.
Hay que elevarse un poco para conocer preocupaciones de otras culturas.