Antoni Coll -
23/07/2008 7:40
La zorra guardaba el gallinero. Un psiquiatra más loco que sus pacientes, Radovan Karadzic, líder de los serbios de Bosnia, se hacía cargo del orden en esta república de los Balcanes. Bajo las órdenes distantes del presidente Slobodan Milosevic desde Belgrado, su larga mano contribuyó al genocidio de musulmanes y croatas durante el largo cerco de Sarajevo y la masacre de Srebrenica, el peor holocausto europeo desde Hitler. El médico del cabello alborotado se dejó una poblada barba blanca que le daba aspecto de filósofo o misionero. Ha fingido ser otra persona durante doce años, hasta que sus autoridades se han atrevido a descubrirlo, y lo entregan al Tribunal Penal Internacional.
La noticia es buena para los derechos humanos y para Europa, pero sobre todo para la Serbia de personas como nuestro querido Bojam Krkic y su familia, es decir, gente buena y normal a quien un loco pretendió representar envolviéndose en la bandera del nacionalismo impuesto a sangre y fuego.