La mayoría de dramas humanitarios que recoge la historia se producen en conflictos que se basan en que unos individuos ‘no son’ de los nuestros (...)
Antoni Coll -
Tarragona -
11/07/2008 08:00
La mayoría de dramas humanitarios que recoge la historia se producen en conflictos que se basan en que unos individuos ‘no son’ de los nuestros. A título de ejemplo: no son judíos, no son musulmanes, no son cristianos, no son hindúes, no son nacionales, no son republicanos, no son comunistas, no son maoístas, no son arios, no son hutus, no son tutsis, no son blancos… no son europeos.
Si los 48 inmigrantes que pretendían alcanzar las costas de Almería hubieran sido europeos (por ejemplo, holandeses, portugueses o polacos) no se hubiera producido la catástrofe en la que murieron 15 personas, entre ellas nueve niños, quince cadáveres arrojados por la borda. Pero eran de Nigeria, Gambia, Kenia, Camerún y Senegal. No pueden venir de otro modo. ¡Esto es demagogia!, dirá alguien. Pero es la realidad. No son europeos. ¡Pero son personas! No se puede acoger a todos. Es cierto. Pero, ¿alguien es capaz de sostener que los gobiernos de la rica Europa no pueden hacer más por África?