En Europa no es una gran Suiza, Lluís Foix escribe desde su experiencia: «En un referéndum se hace una pregunta y se responden otras muchas cosas». A los irlandeses se les preguntó si aprobaban el Tratado de Niza, pero respondieron que no les gustaban los valores de la nueva Europa. Es como si alguien que te cae mal te pregunta si te gusta el color de su coche. «¡No!».
Sarkozy, artífice del apaño que es el Tratado de Lisboa para rescatar los restos de la Constitución de Giscard, no puede culpar a los irlandeses, porque Francia acudió a los referéndum desde Napoleón.
El mismo De Gaulle envió varias veces el cántaro a la fuente. En 1958, para reafirmar la Constitución de la V República; en 1961, para el Plan de Autogobierno de Argelia; en 1962, para la independencia de su colonia y la elección presidencial por sufragio directo. En 1969 consultó la regionalización de Francia y la Reforma del Senado y los franceses le mandaron a descansar a Colombey-les-deux-Eglises.