Antoni Coll -
Tarragona -
13/06/2008 20:03
Ayer un millón de irlandeses bloquearon en referéndum el Tratado de Lisboa que afecta a 27 países y 500 millones de habitantes de la UE. 15 Parlamentos nacionales ya habían refrendado el nuevo texto (346 páginas de difícil lectura) que sustituía a la fracasada Constitución Europea, y otros 11 se disponían a hacerlo. Pero Irlanda quiso que votaran los ciudadanos, no sólo los diputados, y el pueblo dijo ‘no’. ¿Cómo es posible?
Irlanda es la nación que más recibe de la UE (ya le han dado 50.000 millones de euros) y el país ha pasado de ser pobre en 1973, cuando se adhirió al club europeo, a ser el de mayor renta per cápita después de Luxemburgo. Se han unido factores contrapuestos para este ‘no’: la extrema izquierda, siempre euroescéptica; los agricultores, temerosos de la ampliación, y personas que rechazan una legislación supranacional favorable al aborto y la eutanasia. Los grandes partidos irlandeses pedían el ‘sí’, pero un referéndum es siempre una caja de sorpresas.