Antoni Coll -
TARRAGONA -
13/06/2008 09:02
Estos días hemos visto cosas que parecían más propias de películas del Oeste, como las caravanas de camiones de Lleida escoltadas para llegar al Puerto y poder cargar pienso para las granjas; o los camiones-cuba, escoltados para alcanzar una gasolinera.
El Gobierno tardó en reaccionar, debido a que esperaba un acuerdo que no llegaba. Al fin dio órdenes de preservar la libertad de los ciudadanos contra las amenazas. En este impasse, los héroes han sido los repartidores que se han atrevido a ser libres. En el reparto de prensa por ejemplo, donde a varios les han pinchado las ruedas de sus vehículos o les han roto los cristales, a uno mientras circulaba por la autopista. Uno de ellos vio cómo le ponían un cuchillo en el cuello y muchos fueron amenazados.
Por todo ello debemos dar las gracias: a ellos, a la policía y guardia urbana que les ha defendido, y también a muchos transportistas que no han confundido sus justas reivindicaciones con coaccionar a quienes no las secundan.