Alex Saldaña -
Tarragona -
23/06/2008 08:06
Es histórico. La selección española de fútbol superólos cuartos de final de una gran competición, en este caso la Eurocopa. Y lo hizo ante los actuales campeones del mundo, los italianos, a los que no ganaba en competición oficial desde 1920. Lo consiguió, pero que nadie piense que resultó una tarea sencilla. España tuvo que tirar de todo su repertorio y, aun así, sufrió.
No podía ser de otra forma contra la azzurra, una selección que nunca juega bien pero que siempre está en las finales, un equipo acostumbrado a sufrir y a sacar petróleo de balones que cualquier otro equipo daría por perdidos. La clave de la victoria española estuvo en lo que históricamente ha sido su gran debilidad. Y es que esta vez los jugadores sí creyeron en el triunfo, sí creyeron en sus posibilidades, sí creyeron que son mejores que los italianos. Y el fútbol –y la vida– es, en gran medida, cuestión de fe, cuestión de creer, de confiar en las propias posibilidades. Sí, España continúa, y no faltó quien lo celebró –en Tarragona también se oyeron cohetes, bocinazos y gritos de alegría– hasta altas horas de la madrugada. Algunos incluso hablaban de empalmar la fiesta con la que tendrá lugar esta noche. Sí, hoy es un día de fiesta.