Alex Saldaña -
Tarragona -
20/06/2008 08:05
Nos estamos deshumanizando a marchas forzadas. Sí, es verdad que sobre nuestras cabezas pende como una espada de Damocles la tan cacareada crisis económica, pero es mucho más fuerte la crisis de valores en la que estamos inmersos.
Y es que vivimos en un sistema que permite sin el menor rubor –incluso con el apoyo de la ¿justicia?– echar a una familia –un matrimonio y su hijo de cuatro años– de su casa porque se ha retrasado en el pago de la hipoteca (página 7 del Diari). Y eso es un pecado mortal en estos tiempos, en esta ciudad, en este país.
A nadie importa que el cabeza de familia esté enfermo; nadie valora el esfuerzo de esa mujer que ha movido cielo y tierra para conseguir un trabajo, aunque sea temporal; a nadie parece conmover ese niño de cuatro años que, ajeno a lo que se le viene encima, sonríe ante la presencia de la cámara. A nadie le importa un bledo la suerte –siempre mala– de los pobres.
Al menos, le tiene sin cuidado al banco y a la ¿justicia?. Incluso no faltará quien acuda a la subasta del piso de esta familia para ver si se puede hacer con una ‘ganga’. Sí, es así; si no tienes, no eres nadie. Estás muerto. O desahuciado.