Alex Saldaña -
15/06/2008 20:24
Estamos viviendo en la época de los eufemismos. Pareciera que da miedo llamar a las cosas por su nombre. Sí, hay palabras prohibidas, a riesgo de ser tachado de ‘agonías’.
Así, a los trasvases los hemos rebautizado como interconexiones temporales de redes, y hablamos de desaceleración para evitar la palabra maldita, ésa que el otro día se le escapó en un lapsus de realismo al mismísimo vicepresidente económico, Pedro Solbes: crisis. Resulta todo tan ridículo... El incremento del euribor nos obliga a pagar 125 euros de hipoteca más al mes, con lo que el 53% de las familias que deben al banco su casa –la inmensa mayoría- desiste de salir de vacaciones; el aumento del precio del combustible –huelgas aparte- hace que nuestro coche se coma el 34% más que el año pasado; incluso una buena parte de los jóvenes de entre 18 y 29 años ha comenzado a plantearse la necesidad de trabajar…
Sí, claro que hay crisis, y de las gordas. Aunque pueden seguir llamándola desaceleración. A lo mejor el eufemismo nos engaña y conseguimos tomarnos hoy un vermú sin sentirnos culpables.