Alex Saldaña -
10/06/2008 10:29
La jornada de ayer estuvo marcada por la psicosis, por el miedo al desabastecimiento, lo que generó, pues eso, desabastecimiento. Siempre ocurre lo mismo en situaciones similares. Lo sé porque he sufrido unas cuantas. En Venezuela, donde viví durante siete años, pasaba muy a menudo; país amigo de la rumorología, cada cierto tiempo -casi cada semana en los años 2001, 2002 y 2003- surgía el temor a un golpe de Estado. Y, como empujados por un resorte, todos los ciudadanos se echaban a la calle, colapsaban las gasolineras y llenaban los supermercados.
El resultado era que las estanterías se quedaban vacías y que el Ejército salía a la calle para evitar desórdenes y saqueos a comercios. Y, claro, el rizo se rizaba: la gente veía a los militares en las avenidas y el rumor del golpe de Estado crecía cual bola de nieve. Y todo el mundo vivía en un estado de ansiedad permanente, entre las compras compulsivas y el miedo a un estallido social. Y creo revivir estos episodios con la huelga del transporte. Y es que la psicosis es más eficaz -mucho más- que los piquetes de los camioneros a la hora de crear el caos.