En alguna ocasión todos hemos ido al cementerio de nuestra ciudad. Algunos incluso vamos con frecuencia. Y todos, de toda clase y condición, terminaremos pasando por allí. La última vez que fuimos, hace unos pocos días, pudimos comprobar el abandono generalizado en el interior del recinto.
Hierbas en todas las calles, coronas resecas... en fin, una absoluta dejadez en el lugar en que descansan nuestros seres queridos. Creo que con pocas palabras basta para expresar la tristeza que se te queda en el cuerpo después de la visita.