Estoy preocupado por la actual deriva de algunos independistas. Los auténticos, o sea, los de pata negra, los bién nacidos o mal nacidos, lo importante es que están bien colocados, como el exdiputado de ERC en el congreso, Joan Puig, que la toman con los extremeños tildándolos en su blog de ‘Malnacidos’ por no reconocer la solaridad catalana. Y se olvidan completamente de los murcianos. ¿Qué les han hecho los murcianos, para que no les tengan ya presentes en sus blasfemias, tan pintorescas? ¿Por qué, los separatistas odian el ‘pá amb tomàquet’, ya que, según una leyenda, lo inventaron las ‘peonás’ murcianas a pie de obra en aquella Catalunya del desarraigo, mojando la hogazapayesa en lo que habían traido de la huerta del Segura, subidos en aquel tren que los catalanistas llamaban ‘transmiseriano’?.
Igual que todo extremeño de vecino, podría yo ser insultado como hijo de ‘murciano’, o sea, como lo peor de lo peor, peor incluso que ser de donde és el Molt honorable. La única explicación que tengo del prestigio de Murcia en el en el imaginario colectivo nacionalista, es que, en el periférico de la comunidad autónoma de mis padres se han vuelto ricos y ya no necesitan robar excesívamente en las ‘butxacques’ del Sr. Puig, el sr. Suñé o el sr. Tardá, que es mi friki favorito.
Y, ¿si no?, que se lo Pregunten a la Generalidat que invitan a Murcia a unirse a su nuevo sistema de financiación.