El presidente de la Generalitat, José Montilla, visitando las obras de la Giralda de l´Arboç con el promotor del acto Manuel Camino. FOTO: MARC C. GRISO
El presindente Montilla seguido del delegado del Gobierno en Tarragona, Xavier Sabaté. FOTO: MARC C. GRISO
Un aspecto que singulariza a la Giralda de l’Arboç es su arquitectura de estilo neoárabe. No responde al estilo colonial de las edificaciones erigidas por indianos, las cuales se caracterizaban por imitar la construcción colonial de América Central y Sudamérica, con patios llenos de árboles tropicales y palmeras. FOTOS: LLUÍS MILIÁN.
La Giralda de l’Arboç, cuya altura es de 52 metros, es una de las seis reproducciones que se han hecho de la Giralda de Sevilla y que se han construido por todo el mundo junto con la de Nueva York, de 101 metros; la de Marràqueix, 64 metros; la de Rabat, de 44 metros; y la de Badajoz, de 35 metros.
La Giralda está ubicada en una finca de 20.000 m2 que se compone de viñas, jardines, un mirador… desde donde se puede divisar la plana del Baix Penedés recortada por las montañas de Montserrat.
Una vez consolidada la Giralda, se procedió a la rehabilitación total y embellecimiento de cada rincón del conjunto. Se colocó un enorme andamio en cada fachada, se cosieron las grietas, se consolidó la torre, se restauraron todas las figuras y filigranas que componen las paredes de la Giralda.