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Último día: Nos vemos en Tarragona

Volvemos a Tarragona y lo hacemos convencidos de que hemos trabajado muy bien

Sigue día a día el stage del Nàstic con 'Mingo' - El Montanyà - 30/07/2008 10:30
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Se acabó. Hemos puesto punto y final a la concentración en El Montanyà. Atrás dejamos intensas y duras jornadas de trabajo. Dobles sesiones con las que hemos sudado, sufrido, adquirido nuevos conceptos e incluso disfrutado. Además, la convivencia ha servido para reforzar el concepto de grupo, conocer a los recién llegados y apuntalar los lazos de unión entre los veteranos. Sin duda, un stage de diez. Volvemos a Tarragona y lo hacemos convencidos de que hemos trabajado muy bien. Los objetivos se han cumplido y ahora sólo queda mantener el nivel a lo largo del escaso mes que resta para empezar el campeonato. Tenerife nos espera. Ha sido un placer compartir este espacio con vosotros. Nos vemos en Tarragona. Salut! 

Día 10: Prueba superada

Es el último día de stage. Hoy ponemos punto y final a una concentración de una semana y media en El Montanyà. Y no lo vamos a negar, estamos contentos. Contentos porque podemos considerar que la prueba está superada. Sin duda, es el periodo de la pretemporada más duro y complicado y la valoración es positiva. Por fortuna, no hemos sufrido ninguna lesión de gravedad y hemos acabado a un buen nivel. Sobre todo físico.Y es que el gran objetivo de esta concentración pasaba por alcanzar una resistencia que nos permitiera afrontar el campeonato con garantías. También estamos contentos por la aclimatación de los nuevos jugadores. Han aportado ilusión, alegría y ganas de ofrecer lo que llevan dentro. 

Día 9: La jornada más dura

Las piernas dieron ayer una señal de alarma. Un aviso que evidenció la llegada del día más duro del stage. Sin duda ayer vivimos la jornada más complicada. Tras el partidillo que disputamos entre nosotros del domingo, es normal que las fuerzas flaquearan. Aunque no fue un enfrentamiento oficial, todos quisimos dar lo máximo, gustar al míster y dejarnos la piel. De ahí que ayer nos costara algo más afrontar con fuerzas y garantías los dos entrenamientos. Nada que no sea normal durante un stage. Los altibajos son habituales y lógicos cuando la carga de trabajo se acumula en un espacio breve de tiempo y la exigencia es máxima. Así que a dormir. Nos merecemos un buen descanso.

Día 8: Ya nos deben un aperitivo

He ganado la primera apuesta de la temporada. Bien. Mi equipo ha ganado la primera apuesta de la temporada.  Ayer disputamos un  partidillo entre nosotros y logramos sacarlo adelante. Los de peto nos impusimos y eso es sinónimo de un aperitivo que los que no llevaban peto deberán pagarnos a la vuelta. Un buen estreno para una de las apuestas que ya se ha convertido en todo un clásico desde hace ya varias temporadas. Sobre el partido, decir que nos ha servido para probarnos y poner a prueba nuestras fuerzas. El agotamiento de los últimos días y el calor que ha caído sobre El Montanyà nos ha pasado factura, aunque las primeras sensaciones son buenas. Estamos en la buena línea. 

Día 7: Controlados por la báscula

Hay días en los que controlar la dieta se convierte en una misión imposible. Cuando llegamos de los entrenamientos es difícil poner el freno y esquivar las ansias de devorar la comida. Pero no nos queda otra. Antes de entrar a las habitaciones nos encontramos la báscula que nos recuerda que debemos controlar la alimentación. Es, sin duda, el gran vigilante y a la vez el delatador de posibles excesos. Y no será por falta de tentaciones. En El Montanyà nos hemos encontrado con un cocinero de nivel. No nos podemos quejar. Nos miman y cuidan con gran tacto y eso el paladar al final del día lo agradece. Apenas echamos de menos un buen entrecot al roquefort. Ayer saboreamos un solomillo de altura. Eso sí, acompañado por sus correspondientes verduras. Las salsas están prohibidas.

Día 6: Ilusión al cuadrado,

Si algo he notado estos días, es la ilusión que se respira en la plantilla. La ilusión por hacer un buen año y la ilusión por gustar de nuevo a los aficionados. Y eso es bueno. Tras un año complicado, difícil y con la salvación en el aire, lo normal sería notar en el ambiente la presión de quien debe hacer un gran año para olvidar el pasado más reciente. De hecho, así lo creemos. Aunque también es cierto que tener en la plantilla muchas caras nuevas, jugadores que no vivieron los errores del pasado y futbolistas que desean reivindicarse en una categoría desconocida para ellos, sirve para transmitir esa ilusión que el equipo necesita para soñar.

Día 5: Bendita tarde libre,

No lo voy a negar. Las fuerzas empiezan a flaquear y las piernas no responden como el primer día. Las palizas físicas que nos encontramos por partida doble cada día están pasando factura. Es normal. Tras un periodo de vacaciones siempre cuesta volver al trabajo y hacerlo al cien por cien es muy difícil. Nada que no supiéramos. Las pretemporadas son todas calcadas. Mucho trabajo, poco tiempo libre y un desgaste necesario para alcanzar nuestro mejor estado de forma. De ahí que el descanso de la jornada vespertina del miércoles nos llegara como agua de mayo. Se convirtió en una merecida jornada de fiesta, media jornada de fiesta, en la que todos tratamos de desconectar de la mejor forma posible. Durmiendo, leyendo, otros escuchando música, algunos dando un paseo… Remedios habituales, pero igual de buenos, para poder afrontar la segunda parte del stage de la mejor forma posible. 

Día 4: Magníficas instalaciones,

Recuerdo cuando vine hace diez años a El Montanyà.  Entonces estaba jugando en el Barça B. ¡Cómo ha cambiado! Antes sólo había una parte de las instalaciones y al venir me encontré con un campo de golf y la construcción de dos módulos. Una grata sorpresa. La verdad es que ya tenemos ganas de que sea  viernes y no tener que desplazarnos seis kilómetros cada día para ir a Seba.
Por lo que respecta a las comidas, el restaurante está muy bien. También aprovechamos al máximo nuestras sesiones de gimnasio, ya que las máquinas son de lo último en tecnología. Acualmente estamos compartiendo las instalaciones con el Barça B, que sigue viniendo. Dentro de unos días lo haremos con el filial del Espanyol. Es una lástima que no podamos aprovechar el spa y las salas de ocio, pero es que llegamos reventados. 

Día 3: Nuevos compañeros y despedidas,

Caras nuevas, despedidas, reencuentros. Así es una pretemporada. Días en los que la actualidad marca el transcurso de un stage. Este verano ha llegado con una particularidad. Algo que en el Nàstic no habíamos vivido. La llegada de varios jugadores franceses ha provocado algunas dificultades con el idioma. Pero ahí está Diop, convertido ya en un experto traductor. Él se encarga de hacer más llevadera la barrera del idioma, aunque al fin y al cabo, sobre un campo todos hablamos la misma lengua.

Día 2: La llamada de las 9 de la noche,

Hemos plantado nuestra base de operaciones en El Montanyà, donde permaneceremos diez días consecutivos centrados en el trabajo. A lo largo de esta semana y media será inevitable pensar en mis tres hijas y echarlas mucho de menos. Aunque son pequeñas, justo antes de partir traté de explicarles que me iba a jugar a fútbol y que regresaría en pocos días. Mientras, para combatir la nostalgia, tengo que conformarme con la llamada de las 9 de la noche. No faltan a la cita y en apenas cinco minutos les pregunto cómo les ha ido el día. Sirve de poco, pero sirve.

Día 1: Mucho Trabajo por delante,

Una nueva pretemporada por delante e ilusiones renovadas. Regresar y hacerlo en un stage es sinónimo de trabajo. Mucho trabajo. Ejercicios físicos, charlas técnicas, dobles sesiones de entrenamiento... En El Montanyà nos esperan jornadas muy duras que debemos afrontar con ganas y conscientes de que son semanas decisivas para llegar al inicio de Liga en las mejores condiciones posibles. Y eso, sin olvidar las horas que compartiremos entre los integrantes de la plantilla. También es el momento de trabajar el grupo. Nos vemos mañana... 





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